REFLEXIONES INSOMNES:
Y aquí estoy otra vez. Intentando volver a demostrar día a día una profesionalidad demostrada mil veces durante casi 20 años de trabajo constante, muy bien hecho, y alabado por todos mis jefes. Intentando trabajar mas horas que nadie, mejor que nadie para que no se vuelva a repetir la misma pesadilla que ya he vivido.
Demostrando a los compañeros que los trabajadores somos como los siameses cuando cae uno cae el otro (Los lunes al sol).
Intentando todas las mañanas entrar en un sitio donde se me humilla y se me infravalora hasta el punto de que no me recuerdo…. Levantándome antes que nadie para poder vomitar y dar vueltas alrededor de un lugar donde tengo que pasar 7 horas y llegando tarde a veces porque mi mente se niega y mi cuerpo lo sigue. Y quedándome después mas tarde que nadie con el miedo constante de que me estén vigilando. Desmuriéndome sin conseguirlo.
Viviendo en una sociedad donde lo mediocre puede con palabras como solidaridad, justicia, igualdad. Luchando contra grises sin saber muy bien cual es el problema.
Levantando la cabeza y ayudando a compañeros a los que intento no demostrar que yo, como ellos, tengo miedo aunque luche todos los días. Reviviendo con sus relatos las mismas humillaciones, la misma tristeza, la misma desesperación cuando cada día los que están a mi lado compiten para ver quien ayuda más a los jefes, a los poderosos, a demostrar que no dudarían en destruirme para que ellos puedan seguir trabajando desde conserje hasta grupo A.
Volviendo a una medicación que llevo intentando dejar años para volver a ser la persona que era.
Llorando a solas y a veces, para mi pesar y el regocijo de otros, en público.
Ni siquiera lucho, ni siquiera me doy cuenta. Sólo se que odio un trabajo que llenaba mi vida. Que no quiero salir porque en mi casa me siento segura y protegida. Que intento mantener a los míos al margen y a los amigos también para que no se harten de oír lamentos y sufran por algo que ellos tampoco entienden. Que estoy siempre cansada aunque esté todo el día durmiendo.
El psicoterror laboral no termina nunca solo se vuelve mas sutil mas indemostrable ante una justicia que me pide pruebas de algo que realizan sibilinamente durante años entre las cuatro paredes de un centro de trabajo.
Puedo demostrar a un juez que en una nómina tengo 10.000 pesetas menos que el mes anterior y tomará las medidas necesarias pero ¿Cómo demostrar que este mes en mi nómina tengo, menos integridad, menos sueños, menos salud, menos VIDA?
Dentro de poco, seguramente no conseguiré ni siquiera con la medicación contener el ataque de ansiedad e iré a la mutua o a la seguridad social, y volveré a la baja por enfermedad, y los compañeros y jefes dirán que soy “demasiado sensible” o que tengo depresión, o que “no estoy bien de los nervios” aunque durante 20 años no haya tenido ningún problema emocional ni psicológico y casi ninguna baja. Y me volverán a llamar de la Inspección Médica y me dirán que no podré volver a trabajar y que me jubilaran con 40 años y un dinero que no pagará jamás la vida que me han quitado. Y si tengo fuerzas volveré al mismo sitio…si puedo.
Y aún así me levanto todas las mañanas y sonrío e intento ayudar a otros compañeros que sufren Acoso Moral en el Trabajo y sigo haciendo “proselitismo y didáctica” con mi familia, con mis amigos, con la sociedad.
El Acoso Moral en el Trabajo es muy duro para todos los que lo sufrimos y nos quita la VIDA.
La diferencia está en como uno se dedica a buscar soluciones para todos y otros sólo a la negatividad, a buscar la compasión y el propio beneficio sin mojarse, a angustiar a los que les rodean.
Unos se desviven por el tema y otros intentamos desmorirnos y hacer que los que uno quiere se desmueran.
Besos y Sonrisas para todos
Juana Sánchez Montero.
Domingo, 1 de febrero de 2004