Las palabras como arma
Dra. Marie France Hirigoyen
Las palabras no
tienen ninguna importancia, lo que importa es lo que se transmite mediante
estas palabras. Lo que importa es el mensaje que conllevan, los
sobreentendidos. Incluso cuando la violencia es más fuerte, el tono del agresor
perverso no aumenta, no alza la voz. Existe un disfrute en provocar en el otro
reacciones de nervios, por ejemplo. Y cuando la víctima reacciona, por ejemplo,
alzando la voz, la víctima es la que queda como el origen del problema. Y si
hay testigos, le dice a los testigos: "mira, esta persona es una histérica
que monta unas historias, unos escándalos, es una persona agresiva que siempre
está gritando". Es decir, que todas las defensas de la víctima se vuelven
en su contra. Los mensajes de los perversos son ambiguos e imprecisos
deliberadamente. Mantienen expresamente la confusión, de forma de poder decir
luego que ellos no hacen nada, si se les reprocha lo que les dicen. Como su
discurso es impreciso, luego dicen "yo no he dicho esto" o "lo
has entendido mal". Pero de hecho transmiten sus mensajes mediante
alusiones, mediante sobreentendidos, sin comprometerse.
Enfrentarse a un perverso se vuelve contra la víctima
Para estar por encima de la media, un
individuo perverso narcisista necesita hundir al otro. Para ello, va dando
pequeños toques desestabilizadores preferentemente en público, cuando la
persona no puede defenderse, utilizando algo íntimo por ejemplo que describe
con exageración. Y eventualmente puede elegir un aliado entre el público, entre
las personas que le rodean. Lo que importa es molestar al otro,
desastabilizarlo, humillarlo. La persona objetiva nota cierta hostilidad, pero
nunca está segura de si se trata de una broma y si la víctima empieza a
revelarse, se le dice "es que no tienes sentido del humor" o
"que susceptible eres". Y así nos burlamos de ella una vez más,
intentando rechazar todas sus resistencias.
La comunicación paradójica: yo no he dicho eso
¿Qué es la comunicación paradójica? Se trata
de tener lo que se llama un doble vínculo. Se trata de decir algo y transmitir
al mismo tiempo otro mensaje. Es decir que transmitimos mensajes sutiles que no
se perciben inmediatamente como agresivos o destructores. Y no se perciben como
tal, porque simultáneamente otro mensaje contradice el primer mensaje. Y cuando
estamos bajo el dominio de alguien conseguimos descodificar esto. Por ejemplo,
se expresa algo verbalmente pero se expresa todo lo contrario a nivel no
verbal. Un ejemplo: se trata de decir algo muy, muy amable, un cumplido, pero
con un tono amenazador. Los testigos sólo oyen un cumplido, pero la víctima
descodifica la amenaza.