Córdoba

España

Argentina

   

Gabinete multidisciplinar. Asesoría laboral y familiar
Especalidades: Hostigamiento laboral, acoso moral y derecho de familia
 CÓRDOBA-ARGENTINA
    E-mail:
    Teléfono:      
    Skype:     Con cita previa
         

Un crimen casi perfecto

Por Debora Kohn
Coordinadora de ANATINA-Córdoba, Argentina


El Acoso Moral ó maltrato psicológico en la vida cotidiana y laboral…

La posibilidad de destruir a una persona con frases, miradas y actitudes es lo que se denomina "acoso moral".
Este mecanismo no sólo existe en la pareja, en la familia sino que es un problema serio en las empresas ó instituciones.
El tema "acoso moral" es todavía un tabú que se está transformando en un gravísimo problema que afecta a las estructuras en todos sus niveles desde las bases hasta la alta conducción de la profesión, el individuo, la familia y la sociedad toda.
No existe ninguna Ley que castigue el acoso moral. Más aún como hemos descrito no deja huellas, ni el entorno saldrá de testigo. Lo objetivo es el estado psíquico que resulta ser muy característico.
"No obstante, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un anexo a la declaración de principios relativos a las victimas, las define como violaciones en materia de derechos humanos".
Si los individuos no pueden detener de por sí los procesos destructivos, la sociedad toda deberá intervenir y establecer una legislación.
Quienes trabajamos en el área social y de la salud tenemos la obligación ética y científica de reconocer y alertar sobre estas patologías, y actuar siempre que sea posible desactivando así la relación perversa, así como introducir modificaciones, en el ámbito laboral profesional o familiar donde se manifieste.
En un mundo como el nuestro, especialmente en tiempos como estos, en el cual la violencia en todas sus manifestaciones abundan tanto, el maltrato psicológico corre el riesgo de pasar inadvertido.
Nuestra sociedad, cada vez más permisiva, cada vez con menos límites entre lo que está "bien" y lo que está "mal", favorece indirectamente el acoso moral.
El acoso moral – o violencia psicológica – es un atentado a la integridad psicológica y emocional de una persona, es un ataque contra su identidad.
Se ha denominado a estos agresores "perversos narcicistas". Con este nombre se define a aquellas personas que no son capaces de reconocerse a sí mismas como seres humanos, gente que no ha podido construir una identidad propia. Necesitan destruir la identidad de los demás para sobrevivir. Normalmente son personas que dan muy buena imagen, ya que su avidez de aprobación social y de poder no tiene límites. Así, son expertos en habilidades sociales y normalmente sólo las víctimas llegan a conocer su lado oscuro. No tienen inquietudes propias, sus sentimientos sólo giran en torno a ellos mismos. Son un gran vacío que intenta llenarse con estímulos externos y para ellos la destrucción de los demás es una necesidad. Así como el tigre necesita matar para comer, el "perverso narcicista" necesita humillar y aniquilar para elevarse a sí mismo . Se alimentan de los conflictos, y les es muy grato manipular a los demás para que se enfrenten entre sí.
El acoso moral se produce en un lenguaje totalmente indirecto. El agresor siempre puede negar la agresión. Esta se traduce en alusiones, insinuaciones y sobretodo con el lenguaje no verbal. El lenguaje no verbal pertenece al registro de lo intuitivo o sea, de lo que normalmente no se nombra. Actualmente se incide mucho en la significación de los gestos, actitudes, miradas, sonrisas. Sin embargo, así como resulta lógico defenderse ante un empujón o un insulto, poca gente se defiende de una mirada despreciativa, de odio, o una sonrisa llena de burla. Se sabe que el 80 % del significado de las palabras nos lo da precisamente lo que no se dice. Cuando la agresión se realiza con palabras, normalmente no estriba en lo que se dice sino en cómo se dice, ante quien se dice y qué sentido tiene.
El agresor sabe manejarse en un contexto ambiguo. Esta ambigüedad busca que la víctima no sea capaz de localizar la agresión, de percibirla y por lo tanto, no sea capaz de defenderse ante ella.
La violencia psicológica tiene un gran problema: no deja huellas y la experiencia vivida es difícilmente explicable. Así como el paranoico cree que alguien intenta aniquilarle, la víctima puede parecer paranoica incluso ante sus propios ojos y no digamos ya ante los ojos de los demás. Es muy importante que la víctima confíe en sus propias percepciones para evitar este riesgo.
Existe también otra tendencia que perjudica a la víctima: la sociedad tiende a afirmar que si se produce una agresión es por alguna causa. Si alguien exhibe su riqueza, es normal que le roben, si una mujer exhibe su cuerpo, es normal que la violen, si alguien es agredido será "por algo". Así la víctima tiende a culparse, a examinar su actitud, a intentar saber que ha hecho para recibir semejante trato. Lo cierto es que no ha hecho nada. Es culpable de ser como es y de provocar con su personalidad los instintos apropiadores del "perverso". La agresión es independiente de la conducta de la víctima. Haga lo que haga, el agresor lo interpretará como un ataque contra él. Evidentemente, toda persona comete errores, sin embargo la violencia psicológica no tiene justificación real alguna. Los "perversos narcicistas" están muy cerca del delirio paranoico y así interpretan la conducta de la víctima como un ataque contra ellos.
Las víctimas de acoso moral suelen ser personas demasiado indulgentes con el comportamiento de los demás y exigentes con el propio, personas creativas, imaginativas, ricas, en suma, de cualidades interiores. El agresor desea estas cualidades para sí, pero como no es capaz de cultivarlas en sí mismo necesita destruirlas en la víctima.
Eso sí: la violencia psicológica deja secuelas graves en la persona que la ha sufrido, puede llegar incluso a ser traumática ya que esta agresión primero es una violación mental, después, un intento de asesinato psíquico y es sólo intento cuando fracasa.

           

Entidades colaboradoras: